Los molinos del Quijote
¿Sabes, querido
Sancho, qué haría yo con los molinos? Los convertiría en gigantes que hicieran
soñar a los niños, en ilusiones para los descreídos, en ingenio para los que
saben que la realidad se escribe a través de la fantasía, en optimismo para los
que piensan que ya está todo perdido. Y luego… ¡que sigan llamándome loco!